La importancia de proteger los ojos de los niños de los rayos del Sol.

Somos muchos los padres que cada vez somos más conscientes de los efectos nocivos que los rayos solares pueden producir en nuestra piel tras exposiciones largas, pero deberíamos también ser conscientes de que los ojos necesitan una protección especial frente al sol, más aún si cabe en el caso de los más pequeños.

El iris de un bebé y niño hasta que tiene unos 10 años es mucho más claro que el que tendrá de adulto y por tanto, deja pasar más luz a través de la retina. Este paso extra de radiación solar Ultravioleta (UV) dañina, puede llegar a ser hasta un 75% más que en los adultos, por tanto necesitan que los protejamos desde el exterior.

La Asociación española de pediatría (AEP), insiste en el uso de gafas de sol homologadas para los niños, para evitar problemas graves como la pérdida de visión a largo plazo.

“Las lentes de las gafas de sol de juguete no bloquean la radiación ultravioleta, ofreciendo por lo tanto, una falsa sensación de seguridad”, señala Juan Carlos Martínez Moral, Presidente del Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, “con el agravante de que, al dilatarse la pupila, contribuyen a que las radiaciones nocivas penetren aún más en el interior del ojo”. “Solo unas gafas homologadas y adquiridas en un establecimiento sanitario de óptica con el asesoramiento de un óptico-optometrista garantizan el 100% de protección”.

El cristalino de los niños menores de 10 años deja pasar el 75% de los rayos UV, en comparación con sólo el 10% a los 30 años. Eso quiere decir que en las mismas condiciones, la retina de un niño recibe muchísima más radiación UV que la de un adulto, además los niños son más sensibles al deslumbramiento y pasan mucho más tiempo en actividades al exterior, lo que les predispone a recibir una radiación mayor.

Otro de los mitos que hay que desmontar es que las gafas de sol sólo serían necesarias en verano o cuando se va a la montaña. La radiación solar siempre está presente, desde que amanece hasta que anochece. Es más, incluso en los días nublados, con nubes altas, el índice de UV sólo se atenúa ligeramente a 0,9 en lugar del 1,0 existente cuando no hay nubes o éstas son mínimas.

¿Cómo deben ser las gafas de sol adecuadas para un bebé o para un niño?

Acércate a nuestros centros, Óptica Riera y Óptica Tomás, y en ellas podrás encontrar los modelos adecuados, así como podremos aconsejarte de los materiales y filtros solares adecuados para cada edad.

Existen posibilidad de diferentes puentes y varillas ajustables, para poder acoplarlos en cada caso determinado. Los materiales también son importantes, fijándonos en el tipo de piel, para evitar alergias y molestias. Materiales resistentes y seguros, pero a la vez muy cómodos y elásticos. Para lograr la máxima protección, es fundamental además que las gafas se adapten perfectamente a la cara del niño.

Las lentes solares son un producto sanitario que está regulado por una directiva europea, y por tanto es necesario que su adquisición se haga en establecimientos sanitarios Ópticos para garantizar su seguridad y calidad.

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